Hay errores imperdonables en la vida, quizás, haber
considerado que cuatro músicos de Liverpool no eran lo suficientemente buenos
para ofrecerles un contrato de grabación sea uno de ellos.
En 1961 la formación que luego se conocería como Los Beatles
se presentó en Decca Records para una audición.
Los ejecutivos los escucharon y
concluyeron que el grupo musical no era comercialmente viable.
Un tiempo después audicionaron para EMI. La discográfica vio
potencial en ellos.
El final de la historia es conocido, aunque se desconoce si
los empleados de Decca Records mantuvieron sus puestos de trabajo.

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