¿Quieres escuchar una autentica ironía?
John Coffee se había propuesto darle a la ciudad de Dundalk,
Irlanda, una moderna cárcel, amplia y construida con los materiales más
resistentes.
Para ello no dudo en invertir una buena suma de dinero. Coffee no
tuvo en cuenta una máxima de cualquier proyecto: por más que se tenga un
presupuesto, es muy probable que los gastos finales no concuerden con los
estipulados.
A medida que el edificio avanzaba el emprendedor se iba haciendo
cada vez más pobre. El proyecto se concluyó, pero dejó en bancarrota a Coffee,
quien se convirtió en el primero preso de su propia cárcel por no poder
afrontar sus deudas.

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